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Algunos Desastres ecológicos Imprimir E-Mail
Ambiente, Tóxicos, Contaminación, Detoxificación

CHERNOBYL
VIVIR EN "LA ZONA" DE LA MUERTE

Sábado, 26 abril de 1986. la central nuclear de Chernobyl, en la Ucrania soviética, explota de madrugada. En el que fue el mayor accidente nuclear en la historia, se liberó entre 30 y 40 veces más material radiactivo que las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki lanzadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Las autoridades de la Unión Soviética anunciaron el desastre con tres líneas de texto en el informativo televisado de las nueve de la mañana del lunes 28 de abril, 68 horas después del accidente.

 Desde ese momento, todos los datos sobre la contaminación radiactiva se declaran alto secreto. Pocos días después del accidente, las autoridades soviéticas evacuaron unas 100.000 personas desde Ucrania y la vecina Bielorusia, hacia el norte. Prácticamente todas procedían de una área de 30  km alrededor del Chernobyl que, en seguida, se llamó "LA ZONA". Sólo cuatro pueblos fueron desalojados, el resto se consideraron habitables.

Antes del accidente de Chernobyl, en los 1.300 km cuadrados que ocupa la fértil vega del área de Narodichi, vivían más de 28.000 familias.

Ahora se ha sabido que cerca de 1.800 núcleos urbanos de estas dos repúblicas siguen estando gravemente afectados.

 A pesar de todo, la gente sigue viviendo aquí. Se han quedado para vivir en la única casa que tienen  y cultivar el único campo de que disponen.

La radiactividad es muy superior a los límites tolerables

En el otoño de 1988 empezaron a llegar hasta Kiev, capital de Ucrania, rumores de que estaba pasando algo en la región de Narodichi, de que las cosas no funcionaban. Que los niños y los adultos estaban enfermos, que los animales nacían -recientemente se ha sabido que también los niños- con malformaciones.

A finales de 1988, empezaron a nacer los chudovishi, los monstruos, en esta región eminentemente ganadera y agrícola.  Durante el año siguiente nacieron más de 80 animales con malformaciones, en su mayoría lechones y terneros.  Algunos cerdos con tumores en los ojos, otros ciegos; vacas con los hocicos deformados. Algunos con patas de más o patas de menos...

Los próximos 50 años estarán marcados por las víctimas

 Según informaciones de la Cruz Roja Internacional, unos 35.000 niños y 67.000 adultos viven bajo las  prohibiciones del Gobierno de cazar, pescar, recoger frutos o consumir la carne de sus animales contaminados.

Las secuelas se hacen notar en toda Europa Oriental.

 El número de personas que, de un modo u otros, participaron en las labores de limpieza, asciende a 600.000. La mayoría de ellos sentirán gravemente las consecuencias de la radiación.

 En el Hospital de Kiev hay saturación de pacientes en el Departamento de Patología Radiológica. La nube tóxica emitida por Chernobyl afectó rápidamente a las zonas agrícolas de una amplia parte de Europa Oriental, sobre todo a las repúblicas soviéticas de Ucrania, Bielorusia y Moldavia; a las regiones de Silesia y Bohemia, en Checoslovaquia y Polonia, y a todas las comarcas rumanas en torno al río Danubio.

LA MAR DE PETROLEO
 Fueron 15 horas que pasaron a la historia. En la noche del 11 de abril de 1991 y en tan corto período de tiempo, dos terribles acontecimientos golpearon  de nuevo al  maltrecho Mediterráneo. En primer lugar el "Moby Prince", un ferry italiano repleto de viajeros recién partido del puerto de Livorio, en el litoral noroeste de Italia, colisionó contra el petrolero "Agip Abruzzo"; como consecuencia del impacto murieron 140 personas, la totalidad del pasaje y tripulación, excepto un grumete que fue el único superviviente y se vertieron al mar alrededor del 2.000 toneladas de petróleo.

 

La otra catástrofe sucedió millas más al  norte, frente al puerto de Génova. En aquellas aguas se encontraba el super-petróleo "Haven" realizando las necesarias operaciones de equilibrado, una vez descargado 80.000 toneladas de crudo de un total de 210.000 toneladas. Parece ser que una chispa originada en los equipos de bombeo produjo una explosión y el incendio del buque, que se hundiría presumiblemente con 110.000 toneladas de petróleo almacenadas en sus tanques. Posteriormente se supo que aquel crudo o ardió o se solidificó dentro del buque. Y así miles de toneladas de petróleo se siguen derramando en el mar actualmente. Y actualmente es una gran amenaza contra el medio ambiente, ya que se siguen contaminando los mares con la caída de crudo.

UNA DE LAS MAYORES AMENAZAS CONTRA EL MEDIO AMBIENTE

La cantidad de crudo vertida en estos dos accidentes supera las 41.600 toneladas derramadas por el "Exxon Valdez" frente a las costas de Alaska, y a pesar de las medidas locales emprendidas para remediar los efectos de la marea negra no parece que, al menos a corto plazo, se dicten leyes que regulen de una manera eficaz el transporte de crudo, uno de los mayores azotes que a finales del milenio el hombre está infligiendo sobre el medio ambiente. Una vez que quede lavada las caras de la Costa Azul francesa y de la Liguria italiana, no serán otra cosa que dos accidentes más, que pasarán a engrosar la lista de las cada vez más cotidianas mareas negras.

Auténticas "bombas antiecológicas" repletas de petróleo Los superpetroleros son grandes barcos en los que, excepto la torre de control y la sala de máquinas, el resto de su estructura está destinado a transportar crudo, lo que les convierte en auténticas "bombas antiecológicas". Sin embargo no todo su volumen se llena de petróleo; una de las más antiguas medidas de seguridad ha sido el dividir su interior en compartimentos estancos, dedicando parte de ellos a llenarse con agua que sirve de contrapeso para que el barco no se parta y naufrague. Todas las operaciones de carga, descarga y distribución del crudo en el interior de los barcos es dirigida por complejos sistemas informáticos, capaces de detectar al milímetro el volumen de los ataques, a pesar de lo cual casi tres cuartas partes del total de los crudos vertidos al mar suceden a lo largo de estas operaciones.

 Otra importante medida ha sido la limitación de la capacidad de carga de estos barcos. Para pasar por el Canal de Suez, por ejemplo, el volumen máximo admitido es de 150.000 toneladas y la construcción de barcos de un tonelaje mayor parece que hoy día está en desuso. La controversia actual sobre los petroleros radica en la conveniencia de construirlos con doble casco. Se trata de una doble estructura que crea una cámara de dos metros alrededor de los depósitos donde se aloja el crudo y que actúa como un amortiguador ante las colisiones. En Estados Unidos sólo se permite operar en sus aguas a petroleros con estas características y en algunos países del mar del Norte, se prima al crudo que es transportado en ellos. Según diversas estadísticas los choques son causa directa del 50 % de los vertidos, algo que podría remediarse en gran medida con la obligatoriedad del doble casco.


La construcción de petroleros con este sistema de seguridad, hace que el costo de cada unidad sea muy elevado. No resulta extraño que los armadores pongan serios inconvenientes para su implantación. Sin embargo la doble estructura, junto con una mejora de los sistemas de carga y descarga de crudo, así como la implantación de un límite máximo de carga y unas rigurosas rutas de transporte podrían evitar que el millón largo de toneladas de petróleo vertidas en todos los mares del mundo siguiera derramándose año tras año.
 
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