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Como se conocieron T y S Imprimir E-Mail
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COMO SE CONOCIERON  TANGO Y SALUD

En una de las tantas conferencias que solía dar el Dr. René Favaloro para una audiencia muy variada, estaba presente el bailarín de tango Héctor Mayoral. Al terminar la disertación, Mayoral se acercó a saludar al cardiólogo y le preguntó: "¿Se podrá mejorar la salud bailando tango?".

El maestro se quedó pensativo y después de unos instantes le respondió: "Si la prevención es el futuro de la cardiología, tal vez el tango pueda colaborar".

Inmediatamente, le pasó un número telefónico para que se comunicara con el Dr. Roberto Peidro, cardiólogo de la Fundación, especializado en prevención, ejercicio y rehabilitación cardiovascular y agregó: "Este especialista está capacitado para diseñar una investigación y comprobar cómo puede reaccionar el corazón ante este baile. Es un tema interesante y poco investigado."

Era el año 1999, la inquietud estaba planteada y el Dr. Favaloro no la dejó pasar.
Peidro se reunió con Mayoral y Elsa María -su pareja de baile- y, a partir de ahí, convocó a su equipo de colaboradores. El minucioso estudio y, posterior proyecto, estaba en marcha.
Estudios y resultados
El primer objetivo fue investigar la sobrecarga que este baile generaba sobre el aparato cariovascular y respiratorio, por lo que se realizaron pruebas para obtener valores de consumo de oxígeno, ventilación y frecuencia cardíaca durante el ejercicio de la danza en personas sanas.

El Dr. Roberto Peidro, autor del libro "Con el corazón en el tango - Guía para prevenir enfermedades cardíacas bailando tango" (Editorial El Gato de hojalata), nos explica: "El consumo de oxígeno permite conocer la capacidad de trabajo del músculo para absorber el que le llega por la sangre y transportarlo. Mientras se hace ejercicio físico, el consumo de oxígeno aumenta a expensas de un mayor trabajo muscular y este incremento en la contracción muscular, ocasiona un mayor trabajo cardíaco".

Por un lado, se midieron los valores durante un ejercicio máximo sobre cinta deslizante y, 48 horas después, se calcularon los mismos parámetros mientras los participantes bailaban tango y milonga. De esta manera se podía comparar los resultados entre ambas disciplinas y determinar la intensidad del esfuerzo que significa bailar tango para cada persona.

Durante el baile se obtuvieron valores de consumo de oxígeno menores a los resultantes del ejercicio en cinta. Esto significa que bailar tango implica un esfuerzo de leve a moderada intensidad durante cada pieza y se puede recomendar a personas mayores sin que exista un riesgo cardíaco.

Ser feliz es sano

 
 
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