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BAÑO COMPLETO:

antes de comenzar el baño, fíjate que tengas todo lo que necesitas: jabón (de glicerina neutro, o un pedacito de jabón de lavar, ése es bueno también), esponjita, pañal limpio, ropa, y para los dos primero baños, la gasa y el alcohol para curarle el ombligo.

 

Sugerencias y consejos

 

ü      lavarte siempre las manos antes de atender a tu bebé

 

ü      el tiempo que dispones para el baño es todo para tu bebé. No lo interrumpas para hacer otra tarea

 

ü      es un momento de encuentro, de disfrute, de placer. Trata en lo posible de que participe papá, o alguien de la familia

 

ü      que no haya corriente de aire

 

ü      que a tu bebé le gusta mucho jugar y “patalear” en el agua (él vivió allí nueve meses)

 

ü      que el bañito o palangana, toalla, jabón, esponja, son de uso exclusivo de tu bebé

 

ü      antes de desvestirlo, llena su bañito o palangana con agua calentita (pruébala con tu codo, que te resulte agradable). Luego desvistes a tu bebé, y lo colocas dentro del agua, semisentado, sostenido con un brazo tuyo, y comienzas lavándole la carita con agua sola; y luego enjabonas su cabeza con la esponja (puedes frotar suavemente con la yema de los dedos algún resto de la “costrita” que tenga y luego la enjuagas con mucho cuidado de que no le caiga agua jabonosa en los ojos.

 

No te pongas nerviosa si el bebé se te resbala algunas veces –eso sucede con frecuencia- ; busca otra posición cómoda para ti y para él, o pide a quien esté contigo, que te ayude; continúa luego con las orejitas (no le laves dentro del “agujerito” ni uses “cotonetes” para limpiarle la cera), lavándole solamente la parte externa; luego siguen el cuello, axilas, brazos y manos, fijándote de quitar la pelusa que pueda tener entre sus deditos (ya verás cómo se junta); sigues con la espalda y barriguita, los genitales, piernas y pies. Para enjuagarlo puedes usar tu mano, o la misma esponja con que lo enjabonaste. Luego le retiras del agua,  lo envuelves en la toalla, y lo secas bien, sobre todo en los pliegues y el ombligo. En estos momentos que tienes a tu bebé desnudito, aprovecha para observar su piel (si hay irritación, la vacuna en su bracito, sus genitales, etc.), para ver cómo son sus movimientos (si son enérgicos, si sus manitos toman tu dedo cuando se lo ofreces, si “patalea”, etc.), y no dejes pasar la oportunidad de acariciarlo, besarlo por todos lados, y también masajearlo suavemente; verás cómo le gustan todas tus demostraciones de cariño... y esto ya es una gran demostración de afecto hacia ti.

 

También recuerda de hablarle en todo momento que sientas ganas, contándole lo que desees, dialogando con él, cantarle canciones que a ti te gustan, infantiles o no.

 

Todo esto lo estimula, favorece su crecimiento, fortalece el vínculo de bebé contigo y con la familia, y también aprenden a conocerse, a adaptarse unos con otros, porque si bien tu bebé reconoce tu olor particular, tu voz, las voces familiares, los latidos de tu corazón, la música que has escuchado frecuentemente durante tu embarazo, los ruidos de la casa, hay muchas otras que llevan un tiempo para conocer, de su parte, de la tuya y de toda la familia. Ten paciencia y no te desesperes. Todo el conocimiento y las capacidades están dentro de ti, y poco a poco irán apareciendo, y tu bebé, y toda la familia aprenderán muchas para que todos puedan crecer y disfrutar. Y después del baño... TETA!.

 

Tomado del Libro: “ Creciendo con Amor

Autor :Licenciada Nora Bou y Prof Dr León Gerner

 

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