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Alergia a alimentos.Cuadros clínicos Imprimir E-Mail

1. Ecema peribucal

Se observa de preferencia en niños pequeños. Se debe con frecuencia a contacto con algunos alimentos que se deslizan fuera de la boca en el momento de alimentar

al niño: espinaca, tomate, zanahoria, cítricos.. Las lesiones suelen desaparecer

espontáneamente en algunas semanas. Conviene que las madres adopten las

precauciones necesarias para evitar el contacto de la piel con los alimentos culpables.

2. Estomatitis angular (boqueras o "perleche") Las lesiones se presentan en una o ambas comisuras de

la boca. Se observa allí un

área enrojecida que se cubre de una costra frecuentemente atravesada por una grieta horizontal que prolonga la línea de la hendidura bucal. Esta grieta cicatriza

con cierta dificultad, no sólo porque se abre cada vez que se bosteza o se abre ampliamente la boca, sino también por la tendencia del niño a rascarse y

desprenderse la costra de cicatrización. Pueden intervenir diversos factores:

Sustancias que actúan por contacto, como en las queilitis. ; Infecciones

(estreptocóccicas, estafilocóccicas o moniliásicas; Carencias vitamínicas, en par- ticular de los diversos elementos del complejo B, asociados o aislados. En las carencias graves de vitamina B, las lesiones forman una placa amarillenta, macerada, húmeda, con centro en la comisura y un diámetro de uno a dos

centímetros.

3. Queilitis o queilosis

Esta afección ataca de preferencia el borde libre de los labios, donde produce enrojecimiento difuso, vesículas, costras y a veces grietas que sangran con facilidad. Los niños tienen tendencia tanto a humedecerse continuamente los labios, como a arrancarse las costras con las uñas o los dientes; todo ello dificulta la cicatrización. Estas lesiones son frecuentemente producidas por contacto directo con el alérgeno específico, contenido en pastas o líquidos dentífricos, productos de tocador (jabones, lápices labiales), alimentos, medicamentos y sus excipientes y correctores, etc. Ocasionalmente las queilitis también pueden deberse a esmaltes ungueales, productos metálicos que contacten con los labios, etc. Como factores

coadyuvantes, pueden intervenir carencias vitamínicas e infecciones agregadas, como en la estomatitis angular arriba descrita.

4. Aftas Molestia muy frecuente que se presenta a cualquier edad, a veces puede recidivar

sin dar descanso al paciente. Síntomas. Los( es masculino) aftas son lesiones que se inician por una pápula roja, no dolorosa, que dura -unas horas o uno o dos días. Luego esta pápula se ulcera, toma el afta un aspecto blanquecino y se rodea de un halo eritematoso( rojo). Aparece entonces dolor, de preferencia cuando el afta asienta en determinadas localizaciones: lengua, frenillo, contacto con una prótesis dentaria, etc. El dolor es más evidente

al contacto con alimentos calientes o ácidos. Guando las aftas asientan en el labio inferior suele observarse adenopatía satélite dolorosa, en los ganglios submaxilares- Después de cinco a siete días se inicia la cicatrización y calma el dolor. En uno o dos días más, desaparece toda huella del afta, a veces

sólo para que una nueva pápula inicie su evolución en otro lugar. Los aftas se localizan de preferencia en la mucosa de los labios, encías, suelo de

la boca; con menos frecuencia pueden aparecer en la lengua, paladar y otras zonas de la mucosa bucal. Los aftas pueden ser únicas o múltiples; en este último caso, pueden observarse simultáneamente aftas en diferente grado de evolución. Por el dolor que producen, dificultan la alimentación y a veces también el habla. Es habitual la existencia de halitosis Pueden ser responsables

de la aparición de las aftas diversos alimentos tales como la leche, el chocolate, nueces, trigo, tomate y muchos otros. También pueden ocasionarlas diversos medicamentos, especialmente los barbítúricos. En otros casos, son producidas por ácidos débiles, tales como el ácido cítrico ( de las frutas) y el acético (vinagre). El ácido cítrico se encuentra en diversas frutas, bebidas gaseosas y en medicamentos efervescentes. El ácido acético, por su parte, está presente en los pickles y en diversos alimentos picantes

(preparados en vinagre). Lógicamente, también se encuentra en los vinos ácidos y en el propio vinagre, tan usado en el condimento de ensaladas. Es posible que en algunos casos los antígenos alimentarios actúen por vía hematógena, en tanto que en otros, las lesiones se produzcan por contacto directo con dichos ácidos. En tal sentido, es interesante mencionar que los aftas no suelen presentarse en el paladar, cuando éste se encuentra ampliamente protegido por una placa de prótesis. Debe señalarse, por último, que experimentalmente las lesiones pueden reproducirse por aplicación local de ácido cítrico o acético. Los aftas serían, de tal modo, una estomatitis por contacto. Es natural que deben eliminarse de la dieta todas aquellas sustancias incriminadas por el estudio de la alergia alimentaria. Es prudente no consumir alimentos o bebidas que contengan ácidos cítrico o acético.

5. Edema angioneurótico (Edema de Quincke)

Es una forma de edema(hinchazón) que aparece súbitamente en zonas de tejido blando como párpados, labios,lengua,laringe, genitales externos . Es habitualmente

transitorio, blanco y no pica por lo que se puede distinguir de otras formas de

edema y del inflamatorio. Es una forma de alergia relacionado con la urticaria y

responde a las mismas causas. Entre los alimentos causantes son mas frecuentes el pescado ,los mariscos, frutilla casi siempre cuando se ingieren con bebidas alcohólicas simultáneamente. Pueden desencadenarlo también ciertos

medicamentos. A veces aparece sólo pocos segundos después de la ingestión del alimento (nueces, maníes, huevos) o medicamento (aspirina) responsable. Otras veces las reacciones son más tardías y el edema puede entonces presentarse tanto en los labios y lengua como en otras zonas. Cuando el edema es inmediato, puede presumirse la acción por contacto; cuando es más tardío, exige la vehiculización del antígeno por vía sanguínea, después de su ingestión o inyección.

6. Lengua geográfica (o cartográfica)

Es una anomalía frecuente, que no produce molestia alguna Indica que, en quien la

padece, existe "un problema alérgico, habitualmente de origen alimentario. Suele aparecer en el segundo o tercer trimestre de vida; raramente antes. Se ven placas despulidas, rojizas, con un contorno blanquecino, irregular, en ligero relieve. Se forma sobre la lengua un "mapa", cuya configuración puede variar de un día a otro y aun desaparecer si se suprimen las causas. A veces esto resulta tan característico que basta mirar la lengua del niño para comprobar si cumplió la dieta. Este signo, que suele desaparecer en el curso de la segunda década de vida, no requiere tratamiento alguno, pues no produce molestias.

7. Parotiditis alérgica

Aunque con escasa frecuencia, pueden observarse tumefacciones de la glándula

parótida (y a veces de las glándulas submaxilares) de origen alérgico. En la mayoría de los casos observados hay antecedentes alérgicos familiares o personales: asma, urticaria, edema angioneurótico, etc. La tumefacción se desarrolla rápidamente y dura una o varias horas; en raros casos puede persistir varios días. La glándula se presenta con consistencia aumentada y dolor a la presión. Por expresión de la glándula, puede obtenerse una secreción espesa, mucosa, rica en eosinófilos y a veces en cristales de Charcot Leyden.. Este proceso, en general, suele reconocer una causa alimentaria. La etiología puede aclararse mediante los procedimientos habituales (véase "Alergia alimentaria"). En raras ocasiones, puede suceder que el propio enfermo mencione como responsable a algún determinado alimento consumido recientemente. Se mencionan casos de parotiditis alérgica por sensibilidad a alérgenos inhalantes.

8. Piloroespasmo (Estenosis pilórica del lactante)

Si bien desde comienzos del siglo varios autores consideraron que la alergia podría tener que ver con esta afección, sólo en 1929 Cohén y Breithart presentaron alguna evidencia en este sentido. Años más tarde, McCarthy y "Wiseman estudiaron el piloroespasmo desde el punto de vista clínico y radiológico, señalando a la alergia alimentaria (especialmente a la leche) como causa frecuente. Si bien pueden iniciarse a las pocas horas del nacimiento o aparecer sólo hacia el cuarto mes o después, lo habitual es que los vómitos se presenten entre la segunda y tercera semana de vida. Transcurre, por lo tanto, un cierto período de incubación, como sucede en otros trastornos alérgicos del lactante. Al principio, los vómitos son escasos. Luego el niño vomita cantidades mayores, con el característico vómito en chorro o proyectil. Más adelante el estómago se vuelve flaccido y los vómitos pierden su fuerza. El apetito es siempre voraz, hay estreñimiento en el 90 % de los casos y pérdida progresiva de peso. La causa alérgica existente en ciertos casos está apoyada por los antecedentes alérgicos, la frecuente aparición ulterior de otros síntomas alérgicos, la existencia de un período de incubación hasta que comienzan los vómitos y los resultados que se pueden obtener con las pruebas de eliminación.

9. Manifestaciones gástricas diversas

La anorexia es frecuente en los niños alérgicos. En algunos casos, es posible advertir cómo los niños mejoran de este síntoma (que tanto preocupa a las madres)

cuando se suprime el alimento responsable. Hay niños que se quejan de sensaciones diversas, tales como eructos, dolores

epigástricos, ardores de estómago, regurgitaciones , etc. En ocasiones, el niño

rechaza instintivamente ciertos alimentos. El niño debe ser escuchado en sus quejas y sus apreciaciones. Sólo el desconocimiento de los hechos por parte del médico o de la madre, impide relacionar los síntomas con su verdadera causa. Los vómitos cíclicos (vómitos recurrentes, periódicos o aeetonémicos) constituyen un cuadro muy característico. Comienzan en la infancia y suelen desaparecer en la pubertad, o antes. Se manifiestan por accesos de vómitos, que se presentan con intervalos de semanas o meses, acompañándose a veces de fiebre, cefalea, dolores abdominales, diarreas; etc. Los ataques suelen ser resistentes a los tratamientos habituales, pero desaparecen espontáneamente después de varios días. En niños pequeños pueden producir deshidratación y acidosis, requiriendo internación para el tratamiento enérgico, con reposición de líquidos y electrolitos. Estos cuadros, por sus síntomas y periodicidad, tiene mucho parecido con los de la jaqueca; serían un equivalente de la misma. Algunas veces se presentan anunciando infecciones respiratorias o episodios de estas mismas vías cuya naturaleza infecciosa no es evidente. Otras veces es posible vincularlos netamente con factores alérgicos. En tal caso, la evitación de las causas no sólo suprime los vómitos cíclicos, sino también síntomas alérgicos diversos que pudieran existir en el mismo niño.

10. Dolores abdominales en los niños

Constituyen un síntoma frecuente y a menudo de difícil diagnóstico causal. En ciertos casos, estos dolores pueden ser debidos a alergia alimentaria Durante la primera infancia pueden observarse cólicos abdominales, los cuales se mencionan más adelante. En la segunda infancia y en épocas posteriores, los dolores abdominales pueden presentarse con diversas características:

a) Dolor abdominal secundario. Se trata de dolores que aparecen antes de un acceso de urticaria o asma o simultáneamente con ellos. A veces muy débiles, en ocasiones son suficientemente intensos para dominar el cuadro clínico. El estudio de las causas de estos dolores coincide con el de la afección en cuyo trascurso aparecen. Estos dolores son a veces de tipo cólico; otras, son más continuos y

pueden ser debidos sea a la fatiga diafragmática por el esfuerzo reiterado de tos, o a reflejos pleurales. b) Dolores abdominales recurrentes. Trátase de niños en quienes con frecuencia existen antecedentes de cólicos y vómitos en la primera infancia, además de claros antecedentes familiares y personales de alergia. El dolor se presenta habitualmente en la zona alrededor del ombligo con menor frecuencia en otras zonas: epigastrio, flanco derecho. Tiene carácter cólico (retortijones) y dura algunos minutos a varias horas. Desaparece luego,

espontáneamente o bajo los efectos del tratamiento instituido, para volver a

presentarse después de un lapso variable (días o varias semanas). A veces tiende a presentarse con horario más o menos fijo. En ocasiones se asocia a otros trastornos digestivos (vómitos, colitis mucosa, etc.). No raramente los síntomas aparecen con cierta regularidad después de la ingestión de determinados alimentos.

c) Cuadros que simulan abdomen agudo . Existen síntomas que hacen al médico pensar en apendicitis, invaginación intestinal u otros cuadros. Cuando estos síntomas no son muy característicos y dejan dudas al cirujano, cabe pensar en la posibilidad de que dichos dolores sean de origen alérgico, especialmente si hay referencias a episodios anteriores que han cedido sin tratamiento quirúrgico.

11. Cólicos en el lactante

Suelen hacer su aparición entre los diez y veinte días de edad; cesan hacia el fin del tercer mes, independientemente de cuál haya sido el tratamiento realizado. El cólico comienza en forma brusca y se mantiene intermitentemente durante varías horas. El niño llora de continuo; la cara se congestiona, a veces con un halo de palidez peribucal. El abdomen está tenso, las piernas flexionadas y las manos y pies fríos. Los cólicos del lactante pueden ser de origen alérgico, especialmente cuando son severos. Serían, para algunos autores, la primera manifestación alérgica. A favor del orígen alérgico, existen diversos argumentos: 1) La existencia de un período de incubación de dos a tres semanas; 2) La mayor frecuencia ulterior de otros cuadros alérgicos, en niños que han padecido cólicos en los primeros meses de vida; 3) La existencia de antecedentes alérgicos familiares; 4) Los resultados de la investigación causal (dietas de eliminación). En lactantes criados a biberón, hay que pensar en los escasos alimentos por él consumidos: leche, huevos, frutas cítricas, etc. La evidencia diagnóstica, base del tratamiento, puede surgir del empleo de las dietas de eliminación. En niños alimentados al pecho en forma exclusiva, es la madre la que debe abstenerse de consumir aquellos alimentos sospechosos

12. Colitis mucosa (Sinonimia: Colon irritable. Colon inestable. Mixoneurosis intestinal. Colitis espástica).

Es una afección que se observa de preferencia en niños mayores y adolescentes, siendo más común en el sexo femenino que en el masculino. Se caracteriza por episodios diarreicos recurrentes, con deposiciones ricas en mucus y dolores abdominales de tipo cólico. Esta afección fue considerada neurogénica durante mucho tiempo dada la inestabilidad vasomotriz que se observa en algunos pacientes. No obstante, su carácter recurrente, la coexistencia con diversas afecciones alérgicas (especialmente asma), así como el alivio que cabe obtener por el empleo de las dietas alimentarias, hacen pensar en la patogenia alérgica, por lo menos en cierto número de casos.

13. Diarreas

Manifestación muy frecuente en los niños, puede ser producida por diversos mecanismos. Puede presentarse en forma aislada o asociada a otros trastornos digestivos. La diarrea simple se manifiesta por deposiciones frecuentes, de con- sistencia muy blanda o semilíquida, sin dolores y sin mucus. En ocasiones, esta diarrea hace su aparición, de un modo claro, en oportunidad de cambios en la alimentación o agregados diversos.

14. Colitis ulcerosa crónica

Se presenta esta afección a cualquier edad, aunque es mucho más frecuente en adultos que en niños. Se caracteriza por reacciones inflamatorias a nivel de la mucosa y submucosa del intestino grueso (colon y recto) con aparición de lesiones ulcerosas y presencia de sangre, fibrina y pus en las deposiciones. La causa. a menudo resulta de difícil demostración. Algunos autores, consideran que la alergia alimentaria es la causa más frecuente, aislada o asociada a sensibilidad a otros factores, especialmente pólenes. Pero hay asimismo muchos autores que niegan

toda significación etiológica a la alergia alimentaria, dando preeminencia, ya a

factores infecciosos, ya a causas emocionales. Los que admiten la etiología alérgica se basan, entre otros argumentos, en los buenos resultados de la terapéutica antialérgica. Los que se inclinan a la psicogénesis de esta afección, hacen notar que se trata siempre de pacientes deprimidos, con cierto grado de ansiedad y muy susceptibles a las actitudes del medio que les rodea. Síntomas. Son los de una colitis intermitente crónica, con materias frecuentes,

imperiosas y presencia de sangre en las mismas. El proceso se instala después de un comienzo agudo, con síntomas generales, fiebre, dolores abdominales y tenesmo. Los dolores abdominales se agravan después de la ingestión de alimentos. Adecuadamente tratados, los síntomas ceden gradualmente después de algunas semanas, para volver después de mese o años.

15. Síndrome celíaco

Se caracteriza por distensión abdominal y evacuación de heces abundantes y muy fétidas, alternando con períodos de estreñimiento. En las heces se encuentran almidones ingeridos, grasas y fragmentos macroscópicos visibles de alimentos. Se produce un estado de indigestión crónica, con carencias múltiples y dificultad para ganar peso en la infancia. Las pruebas de laboratorio revelan que está alterada la absorción intestinal. A veces esta "malaabsorción" tiene cierto carácter selectivo y el enfermo se presenta con una anemia u otras carencias, pero sin diarrea o esteatorrea( con grasas). No está aclarada la naturaleza íntima de este proceso. Como el 80 a 90 % de los enfermos mejora con una dieta libre de trigo, se pensó en alergia a este cereal o eventualmente a algún otro alimento. Más que de hipersensibilidad, parece tratarse de fenómenos de intolerancia al gluten, proteina de alto peso molecular que se encuentra en algunos cereales, especialmente en el trigo. Tanto el gluten como la gliadina (fracción del primero) son mal tolerados por los enfermos con enfermedad celíaca, quizás por la falta de un fermento específico, lo que impediría la adecuada hidrólisis del gluten. La posibilidad de una verdadera reacción de hipersensibilidad de la mucosa del intestino delgado, está abonada por la infiltración de células mononucleares en la mucosa del intestino delgado, el beneficio que proporcionan los corticosteroides y el hallazgo de anticuerpos antigliadina. En otros casos existiría sensibilidad a la leche, o bien una intolerancia a este alimento producida por déficit de lactasa.

16. Púrpura abdominal (Púrpura de Henoch)

Se manifiesta por ataques recurrentes de púrpura, asociados a síntomas gastrointestinales: dolores abdominales, vómitos con sangre, sangre en las materias o en la orina. Puede haber dolores articulares y . A veces los dolores abdominales son suficientemente intensos para hacer pensar en abdomen agudo y justificar la exploración quirúrgica correspondiente. No existe fiebre. A raíz de la frecuente asociación con erupciones cutáneas, urticaria y edema angioneurótico, se sospechó el origen alérgico de esta afección, sospecha que fue confirmada en

muchos casos. Si se recogen con cuidado los antecedentes familiares, investigando incluso los pequeños síntomas alérgicos, se advierte que los casos que denotan evidente tendencia hereditaria son muy frecuentes. Se nota a veces que el mismo alimento mal tolerado por el niño, también lo ha sido por sus antecesores. La sensibilidad puede originarse en el curso de la vida intrauterina, por excesivo consumo de ciertos alimentos por parte de la madre. El niño se sensibiliza por vía placentaria, apareciendo los síntomas en oportunidad de la primera ingestión del alimento. Otras veces, la sensibilidad se adquiere a través de la leche materna. Hay proteínas que, ingeridas por la madre, se absorben sin degradar, a través de la mucosa intestinal. Pasan así a la leche materna y de ahí al niño. La tercera posibilidad es que el niño, con predisposición alérgica, se sensibilice por su propia alimentación. De ahí que deba evitarse, no solamente el consumo excesivo de ciertos alimentos, sino en especial su ingestión en el curso de las afecciones del tubo intestinal, con alteraciones de absorción de la mucosa entérica.

17. Anafilaxia

Reacción brusca, violenta que se produce luego de la ingestión de un alimento al que el paciente está sensibilizado o de un medicamento. Nunca se produce cuando la persona está en contacto por primera vez con el ofensor. Se produce una caída brusca de la presión arterial, sensación de desmayo primero y en pocos minutos la perdida de la conciencia. Hay casos en que sobreviene la muerte por anafilaxia, y parece encontrarse en aumento el número de pacientes que fallecen por esta causa.

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